“Para que tengan una idea, desde la Dirección Provincial del Agua (organismo responsable) en 2023 se presupuestaron $20.000 millones y se ejecutaron apenas $3.300 millones, de los cuales cerca del 90% fue a sueldos y sólo el 10% a obras. En 2024, el presupuesto trepó a $61.000 millones, pero la ejecución fue de sólo $3.600 millones, nuevamente concentrada en salarios. Y en 2025, de los $16.800 millones se ejecutaron $13.300 millones, donde $10.000 millones fueron para el trabajo que debía hacerse en el dique El Cadillal (reparación de la presa 3) y el resto mayormente a sueldos”. La denuncia fue realizada por el legislador José Seleme (Avanza Tucumán), quien le facilitó a LA GACETA las planillas presupuestarias de la DPA de los últimos cinco años.

“Hay algo que en Tucumán ya no se puede seguir disfrazando y es el fracaso estructural de un modelo que gobierna hace décadas y que convirtió a la excepción en regla. La emergencia dejó de ser una herramienta extraordinaria para transformarse en un sistema de gobierno”, opinó Seleme.

En otra dimensión

“Pero la emergencia no está en los papeles, está en la calle, mientras la política vive en otra dimensión. Un ámbito donde siempre hay excusas, donde siempre la culpa es de otro, donde nunca nadie se hace cargo. Durante años recibieron recursos millonarios de la Nación. Tuvieron gobiernos alineados, financiamiento, oportunidades. Lo de La Madrid no es una tragedia aislada, es la consecuencia de años de desinversión en infraestructura, de obras que se anuncian pero no se ejecutan, de presupuestos que se dibujan pero no se cumplen”, declaró con disgusto el legislador.

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“La plata está, pero no va a donde tiene que ir. Lo más grave es que esto no es desconocido. Hay estudios, proyectos, diagnósticos elaborados por universidades y especialistas, pero todo queda archivado. Papel sobre papel, mientras los tucumanos viven con el agua al cuello, literalmente. El resultado es un contraste brutal, con una dirigencia cada vez más rica y una provincia cada vez más pobre. Una política que crece y una sociedad que se deteriora”, concluyó Seleme.